Programando en pequeñito (II): la memoria de trabajo del cerebro
A través de la comunidad formada alrededor de la revista Scientific American, he llegado a un artículo escrito por Andrew W. McCollough y Edward K. Vogel, de la Universidad de Oregon, reflexionando sobre la memoria de trabajo, e incluso calificándola de filtro antispam del cerebro.
Así, y recordando mi primer artículo sobre programación bajo recursos limitados, imagina que nuestra memoria de trabajo fuera de 1MB. Imagina ahora que ese espacio correspondiese al que tenemos para nuestra bandeja de entrada (inbox, pudiendo tener carpetas con más tamaño, que corresponderían a otras áreas de nuestro cerebro), y que los mensajes nuevos sólo pudiesen llegar a dicha bandeja de entrada. Parece conveniente tener un buen sistema que no nos muestre (filtre) la basura en dicha bandeja de entrada porque estaría ocupando espacio, a priori innecesario (quien sabe, hay gente que se lee los mensajes de viagra...), que no podría ser ocupado por mensajes que sí nos interesasen más.

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